Destinos · Escocia

Viaje de golf a Escocia en grupo: el que lleváis años diciendo que vais a hacer

Sale cada vez que ponen el Open en la tele. Y en enero la conversación vuelve a estar donde estaba.

Hay un viaje que lleva años en la sobremesa de tu grupo.

Aparece cada verano, cuando alguien pone el Open y sale ese plano del puente de piedra. Uno dice Escocia. Otro dice que el año que viene sin falta. Y todos asienten, porque nadie discute eso.

Luego llega el otoño, el trabajo se come el calendario y la conversación vuelve a estar exactamente donde estaba.

No es que no queráis ir. Es que un viaje de golf a Escocia en grupo tiene una cosa que lo separa de cualquier otro: no se puede montar sobre la marcha, ni aunque el grupo se ponga de acuerdo mañana.

Por qué el viaje de golf a Escocia en grupo nunca acaba de cerrarse

En cada cuadrilla hay uno que acaba organizando. Siempre el mismo.

Y ese sabe muy bien lo que significa. Si sale bien, lo pasa bien todo el mundo. Si el hotel queda lejos, si el coche de alquiler no cabe con las bolsas, si el segundo campo no era lo que parecía en las fotos, todos miran hacia el mismo sitio.

Con un fin de semana aquí al lado, eso se asume sin pensarlo. Con Escocia no.

Son vuelos, coches, campos que están a una hora unos de otros y ocho personas con opinión. Es mucho para ponerle tu nombre encima un martes por la noche, después de cenar.

El viaje no se cae por el dinero ni por las fechas. Se cae porque nadie quiere ser el responsable si algo falla.

El Old Course no se reserva como los demás campos

Esta es la parte que casi nadie sabe hasta que se pone a mirarlo en serio.

El campo más famoso del mundo no tiene un calendario abierto donde eliges día y hora. Las salidas se reparten con muchísima antelación, se piden con formulario y con nombres, y para un grupo se piden todos juntos o no sirve de nada.

Hay además un sorteo diario para las salidas que quedan libres, que se juega con un par de días de margen. A veces sale. Pero es suerte, y la suerte no se pone en un correo al grupo.

Se pide también certificado de hándicap. Y los domingos el Old Course no se juega: se abre a la gente del pueblo y hay familias paseando por el hoyo 18.

Ese último detalle parece una curiosidad de guía turística. Es el que descoloca las fechas de la mitad de los grupos, porque el domingo que teníais reservado para la vuelta buena el campo está cerrado y nadie se había enterado.

Nada de esto es para asustar. Es cómo funcionan los tee times de los campos con nombre, y se resuelve pidiéndolos a tiempo y por el canal que toca.

Cuándo se empieza a mover un viaje a Escocia

La temporada buena es más corta de lo que parece desde aquí.

De abril a octubre, con el corazón en los meses centrales. En junio hay luz hasta pasadas las diez de la noche, y eso cambia el viaje entero: da para jugar dos vueltas en un día sin ir corriendo a ninguna parte.

Y el grupo que se acuerda de Escocia en marzo para ese mismo verano ya no elige. Coge lo que ha quedado libre, que suele ser el hotel de las afueras y el campo que era el tercero de la lista.

¿Y cuánto hay que adelantarse? Bastante más de lo que os parece razonable. Los grupos que juegan Escocia el verano que viene llevan meses con las fechas cerradas.

Por eso septiembre es tan buen mes para sentarse con el grupo. Se vuelve de vacaciones, el año siguiente está en blanco en el calendario de todos, y todavía se puede pedir el mes que queréis y no el que sobra.

Escocia es mucho más que St. Andrews

St. Andrews es el imán, y está bien que lo sea. Pero el viaje no se sostiene con un solo campo.

Alrededor, en Fife, hay recorridos que valen el avión por sí solos y que se juegan con la mitad de gente. Un poco más al norte está Carnoustie. Hacia el sur, en Ayrshire, está la costa de Turnberry y los links que han sido sede del Open más de una vez.

Y luego están los Highlands y la costa oeste, que son otro viaje distinto: montaña, brezo, carreteras estrechas y campos donde no hay nadie delante ni detrás.

Y es curioso: cuando un grupo vuelve, casi nunca es el Old Course lo primero que cuenta. Es el campo pequeño que jugaron con viento de cara, sin un alma a la vista, y donde alguno hizo el mejor golpe de su vida.

El viento no es una anécdota del folleto

En un links la bola rueda. Mucho.

Se juega por abajo, con golpes que aquí casi no practicamos, y el que pega alto y bonito se encuentra con que el viento le devuelve la bola. Puede pasar en el mismo día que salga sol, caiga agua y vuelva a salir el sol.

Eso no es un problema, es la mitad de la gracia. Pero conviene saberlo antes, sobre todo si en el grupo hay gente que juega tres veces al año.

Un caddie el primer día resuelve más de lo que parece. Sabe dónde está la línea y qué no se ve desde el tee. Es dinero bien puesto, y es de lo que mejor funciona cuando en el grupo hay niveles muy distintos.

Cuántas vueltas caben de verdad

Cinco campos en cuatro días entran perfectamente en un papel.

En las piernas no siempre. En Escocia se camina, muchos campos no dan buggy y las vueltas son largas. El tercer día, el grupo que venía con cinco vueltas apuntadas juega la cuarta a medio gas y sin hablarse mucho.

Lo que funciona es dejar una mañana libre. El pueblo, el mar, dormir. Y volver con ganas de jugar en vez de con ganas de acabar.

Y una cosa sobre el que siempre lo propone

Si eres tú el que lleva años sacando el tema, ya has hecho la parte que no hace nadie más, que es querer de verdad que esto pase.

Lo que falta no es insistir otra vez. Es llegar con dos fechas concretas y los campos mirados, porque un plan cerrado se contesta y una idea abierta se aplaza.

Y que si algo se tuerce por el camino, la llamada la hagamos nosotros.

Eso es lo que hacemos. Vosotros decís cuántos sois y qué queréis jugar. Nosotros pedimos las salidas, montamos el orden de los campos, ponemos el hotel donde tiene que estar y os mandamos el viaje entero cerrado.

El año que viene o el de después

Escocia no se decide en octubre para diciembre. Se decide con calma y se disfruta durante meses antes de ir.

En las escapadas del año hay seis salidas con fecha cerrada. Escocia no es una de ellas, y es a propósito: se monta a medida para cada grupo, porque no hay dos grupos que quieran los mismos campos.

La sobremesa ya la habéis tenido. Varias veces.

Decidnos cuántos sois y qué verano tenéis en la cabeza

Nos contáis el número de jugadores, si queréis St. Andrews sí o sí y qué semana os cuadra. Os decimos qué salidas hay de verdad y cómo quedaría el viaje, sin compromiso.

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