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La mejor época para un viaje de golf en grupo (y el error de elegir el mes por la agenda)

El mes lo decidís entre seis en un grupo de WhatsApp. Y el mes es lo que decide el viaje.

Cada año pasa lo mismo en ese grupo.

Alguien tira una fecha. Otro dice que esa semana tiene la comunión del sobrino. Un tercero solo puede aprovechando un puente. Y después de cuarenta mensajes sale una semana que le viene medio bien a todos y del todo bien a nadie.

Esa es la semana que acaba en los vuelos. Y a esas alturas nadie ha mirado todavía cómo está el campo en ese mes.

La mejor época para un viaje de golf en grupo se decide antes que las fechas del grupo, no después. Y sí, ya sé que eso es justo lo contrario de como se hace en todas partes.

Por qué la mejor época para un viaje de golf en grupo casi nunca es la que os cuadra

El mes no es un detalle logístico que se resuelve al final. El mes es la mitad del viaje.

Un mismo campo, con las mismas fotos y el mismo nombre, no se juega igual en marzo que en agosto. Cambia el estado del terreno, cambia la hora a la que se puede jugar y cambia con cuánta gente lo compartes.

Primero se elige el mes bueno del destino. Después se busca la semana dentro de ese mes. Al revés no sale.

Parece un matiz. Es la diferencia entre volver contando el viaje y volver diciendo que estuvo bien.

Lo que no está escrito en ninguna web

Los campos se mantienen, y el mantenimiento serio tiene fechas marcadas en el calendario.

Hay semanas de resiembra, de pinchado y de arena en greens. El campo no cierra por eso, así que la reserva se te confirma igual. Lo que pasa es que juegas unos greens que no ruedan, o directamente unos provisionales.

Ese calendario no aparece en la web del club. Tampoco en la del hotel. Se sabe llamando y preguntando, y se pregunta antes de comprar los vuelos.

Es el fallo que más viajes desluce y no cuesta un euro evitarlo. Solo cuesta hacer la pregunta a tiempo.

Las tres cosas que de verdad marcan el mes

Cuando nos sentamos a elegir fechas con un grupo, miramos tres, siempre en este orden.

La primera es el estado del campo. Qué greens vais a encontrar y si el recorrido viene de una temporada dura o está en su mejor momento del año.

La segunda es la ocupación. Un campo medio vacío y un campo lleno son experiencias distintas. En el lleno vais empujados por el grupo de atrás las dieciocho, y con seis o con ocho eso se nota mucho más que yendo de dos.

La tercera es qué quiere el grupo además del golf. Si vais a jugar y poco más, la temporada floja os regala campo vacío. Si vais con parejas, o queréis cena fuera y ambiente, un destino en temporada muerta se queda corto.

¿Y el clima? Importa, claro. Pero es lo que todo el mundo mira primero y suele ser lo que menos decide, porque la temperatura media de un mes no te dice a qué hora se puede jugar.

Qué mes pedir en cada destino

Sin entrar en cada campo, las ventanas grandes están bastante claras.

Para el sur de España, primavera y otoño. Septiembre y octubre son de lo mejor del año: el campo ya ha pasado lo peor del verano, la luz aguanta hasta tarde y a mediodía se juega sin sufrir. Es la ventana de Cádiz, Playa Granada y la costa andaluza.

Para Madrid, mayo, junio y la segunda mitad de septiembre. Julio y agosto se juegan a primerísima hora o no se juegan.

Para Canarias, justo al revés. De noviembre a marzo, cuando en la península llueve y hace frío, Lanzarote está a veintitantos grados y con el campo en su mejor momento.

Para el Caribe y Panamá, el invierno europeo es temporada fuerte, con todo lo bueno y lo malo que eso trae: tiempo perfecto y mucha gente queriendo el mismo tee time. Si el grupo puede moverse a la temporada de hombros, encontráis los mismos campos con bastante menos ruido alrededor.

De precio no vas a encontrar aquí ninguna cifra, y es aposta. Lo que cuesta cada mes cambia según las fechas exactas, cuántos seáis y qué campos queráis, así que se cierra cotizando. Un número puesto antes de eso sería inventado.

El otro calendario: cuándo se reserva

Hay dos calendarios en juego y solo se habla de uno.

Está el mes en el que viajáis, que es del que va todo este artículo. Y está el mes en el que se reserva, que es el que decide si podéis elegir de verdad.

Los tee times buenos de los campos con nombre se reparten con meses de antelación, y las salidas seguidas para un grupo de ocho todavía más. Si empezáis a mirar la primavera en febrero, no estáis eligiendo fechas. Estáis cogiendo lo que quedó.

Por eso septiembre es un mes tan bueno para sentarse con el grupo. Se vuelve de vacaciones, todo el mundo tiene el año siguiente en blanco en el calendario, y hay margen para pedir el mes que queréis en vez del que sobra.

Una cosa sobre el que siempre propone

En cada cuadrilla hay uno que lleva años lanzando fechas al grupo. Casi nunca es el que mejor juega y suele ser el que menos reconocimiento se lleva.

Si eres tú, ya has hecho la parte difícil, que es querer que esto pase. Lo que te falta no es insistir más. Es llegar al grupo con dos semanas concretas y todo mirado por detrás, porque un plan cerrado se contesta y una idea abierta se deja para el año que viene.

Eso es exactamente lo que hacemos nosotros. Vosotros decís el mes que os encaja y nosotros os decimos qué se puede hacer en ese mes y qué es mejor mover, con el campo confirmado antes de que nadie compre un vuelo.

El mes se elige una vez

Las escapadas del año están puestas cada una en su ventana buena, no en la que le venía bien al calendario. Granada en septiembre, Panamá en octubre y Lanzarote en noviembre no están ahí por casualidad.

Y si el destino que tenéis en la cabeza no está en el calendario, se monta a medida. Lo primero que miramos no es el hotel. Es el mes, y qué salidas hay de verdad en ese mes.

Decidnos el mes y os decimos qué se puede jugar

Mándanos cuántos sois, qué campo o qué zona tenéis en la cabeza y dos meses que os cuadren. Te contamos cómo está el campo en cada uno y cuál conviene pedir, sin compromiso.

Quiero elegir bien el mes

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