Organizar · Escapadas cortas

Escapada de golf de fin de semana en grupo: el viaje que sí se cierra

El grande lleva tres años en la sobremesa. Este se decide en una semana y se juega el mes que viene.

El viaje de vuestra vida lleva años saliendo en la comida de después del partido.

Escocia. Teeth of the Dog. Ese año que ibais a ir sí o sí. Y sigue ahí, intacto, esperando a que a seis personas les cuadre la misma semana de golf con sus vacaciones, sus hijos y sus jefes.

No hace falta que os pase otro año.

Porque hay un viaje que no depende de eso, y que os podéis quitar de la lista de pendientes este otoño: tres días, salís un jueves por la tarde y el lunes estáis en la oficina contando lo que hicisteis.

Por qué la escapada de golf de fin de semana en grupo sí sale adelante

Un viaje de una semana pide permiso a demasiada gente. Al trabajo y a casa.

Cada uno de esos permisos es una excusa, y todas llegan en el mismo grupo de WhatsApp. Cuando hay seis, el viaje ya no se hace.

Un fin de semana largo solo pide uno: el viernes.

Esa es toda la diferencia, y es enorme. Lo que mata los viajes de golf no es el dinero, como contamos en por qué vuestro viaje con amigos lleva tres años sin cerrarse. Es la cantidad de síes que hacen falta para que exista.

El viaje de tu vida compite contra las vacaciones de agosto. El fin de semana de golf no compite contra nada.

Cuántos hoyos caben de verdad en tres días

Aquí es donde se tuerce la mayoría de las escapadas cortas que se montan por cuenta propia.

Se apunta todo el mundo pensando en jugar cuatro campos, y luego resulta que el jueves se llega de noche, el domingo hay que coger el vuelo de las seis y en medio quedan dos días reales.

Dos jornadas de golf completas con un grupo de ocho o doce. Eso es lo que cabe. Y si el campo está a menos de media hora del hotel, cabe una tercera vuelta corta el domingo por la mañana.

Lo que no cabe es el traslado de hora y media entre campos. En una semana ese trayecto es una anécdota. En tres días es el veinte por ciento del viaje mirando por la ventanilla.

Por eso una escapada corta se monta al revés que un viaje largo: primero se mira la distancia entre el hotel y los campos, y después se mira el campo.

El jueves por la tarde es el detalle que cambia el viaje

Salir el viernes por la mañana parece lo mismo y no lo es.

Si voláis el viernes temprano, el primer día se va en llegar, buscar el hotel y comer cualquier cosa. Y la primera salida real es el sábado.

Saliendo el jueves después de comer, esa misma noche ya estáis cenando allí, con los palos montados y la hora del sábado puesta. El viernes se juega entero.

Medio día de permiso a cambio de una vuelta más. Es el mejor cambio que vais a hacer en todo el viaje.

Dónde: en una escapada de fin de semana manda el mapa

En tres días el destino no lo eliges por el campo que más te apetece. Lo eliges por cuánto tardáis en llegar.

Madrid funciona porque se llega desde cualquier sitio de España en un par de horas y los campos están a la vuelta de la esquina. Juegas por la mañana y cenas en el centro, que es lo que hace que se apunte también el que no juega.

Playa Granada funciona por lo contrario: no hay colas, todo está junto y el grupo se relaja desde la primera tarde. Cádiz, con Valderrama cerca, es el que más ilusión levanta cuando lo dices en el vestuario.

Y Lanzarote, que parece lejos, está a cuatro horas y en noviembre se juega en manga corta.

Las salidas con fecha cerrada las tenéis en las escapadas del año, y si preferís montarlo a vuestra medida, en destinos está el resto.

El dinero en una escapada corta

Tres días son un número que la gente dice que sí sin pensarlo mucho, y eso juega a vuestro favor.

Pero es también donde se cuelan los extras. El buggy, el traslado del aeropuerto, la cena del sábado que nadie contó. En un viaje corto esos añadidos pesan proporcionalmente más, porque hay menos noches donde repartirlos.

Un precio por persona cerrado, con el suplemento de individual dicho desde el principio, evita la conversación del último día. Lo desglosamos entero en cuánto cuesta un viaje de golf en grupo.

Y si en el grupo hay quien juega mucho y quien juega poco, el formato del sábado importa más que en un viaje largo: solo hay dos tarjetas, y las dos tienen que ser divertidas. Eso lo tratamos en grupos con distintos niveles.

Lo que no cabe en un fin de semana

Conviene decirlo, porque si no se dice, alguien llega esperando otra cosa.

En tres días no entra un campo de los que se piden con meses de antelación y salida única. Esas vueltas se organizan alrededor de ellas, no al revés, y funcionan distinto: lo contamos en cómo se reserva un tee time en un campo top.

Tampoco entra un destino de ocho horas de avión. El Caribe es un viaje de verdad, con sus días y su ritmo, y merece que se haga bien.

Una escapada de fin de semana no sustituye a ese viaje. Lo que hace es mantener al grupo junto y con ganas mientras el grande se cocina.

Y hay algo que pasa siempre: el grupo que se va tres días acaba yendo una semana al año siguiente. El primer viaje es el difícil. El segundo lo pide el propio grupo.

Quién lo monta

Si estás leyendo esto, probablemente eres el que acaba proponiendo los viajes. Lo sabes porque cuando no propones tú, no va nadie.

Ese trabajo no se ve, y sostiene la vida social de media cuadrilla.

Tú pones las fechas, cuántos sois y qué os apetece jugar. Nosotros pedimos las salidas, cerramos el hotel a la distancia correcta y montamos el orden para que el domingo salga a tiempo al aeropuerto.

Y os lo damos con un número por persona, para que puedas pegarlo en el grupo sin tener que explicar nada. Si te va el detalle de cómo se monta paso a paso, está en cómo organizar un viaje de golf en grupo.

Decidnos qué fin de semana y cuántos sois

Con el número de jugadores y el puente o el fin de semana que tenéis en la cabeza, os decimos qué salidas hay de verdad esas fechas y cómo quedaría el viaje. Sin compromiso.

Quiero la propuesta para mi grupo

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