Destinos de golf para grupos que ya lo han jugado todo
Cuando el grupo lleva veinte años viajando junto, el riesgo no está en el campo. Está en proponer algo nuevo y que salga regular.
Hace unas semanas nos pidieron destinos de golf para un grupo de doce.
Llevan veinticinco años jugando al golf juntos. No traían una lista de campos. Traían las ganas y una frase: recomendadnos algo.
En esa frase está todo. Un grupo así no busca destinos de golf para grupos para descubrir la Costa del Sol. La tiene jugada, y probablemente dos veces. Busca el sitio que todavía no está en su historia, y que además funcione a la primera.
Lo que se juega el que propone el destino
Que un grupo aguante un cuarto de siglo viajando junto tiene mucho mérito. Y casi siempre tiene nombre y apellido: el que cada año vuelve a proponer.
Ese trabajo tiene una asimetría curiosa.
Si el viaje de siempre sale bien, nadie lo comenta. Si el destino nuevo sale regular, se comenta durante diez años en cada cena.
Por eso tantos grupos repiten sitio. No es que les encante. Es que repetir es seguro, y el que organiza no tiene ganas de estrenar nada delante de once amigos.
El grupo no le pide al que organiza que acierte con el campo. Le pide que el viaje siga funcionando un año más.
Por qué los destinos de golf para grupos veteranos se eligen al revés
Un grupo que empieza elige por el campo famoso. Quiere la foto.
Un grupo con años elige por cómo va a funcionar el grupo allí. Y eso se nota en lo que pide.
Los doce de nuestra petición lo dejaron claro sin decirlo: traslados incluidos, porque a estas alturas nadie quiere conducir después de la vuelta. Habitaciones dobles o triples, porque llevan media vida compartiendo y no necesitan otra cosa. Y que se lo recomendáramos nosotros, porque lo que quieren es jugar, no pasarse el invierno comparando hoteles.
El campo nuevo importa, claro. Pero lo que el grupo va a recordar es si el viaje fluyó. Si el hotel estaba cerca del tee, si la cena del segundo día salió sola, si el que juega menos se lo pasó igual de bien.
Tres maneras de estrenar destino sin jugárosla
Otro paisaje sin cambiar de idioma
Lanzarote es el ejemplo perfecto para el grupo que se lo sabe todo de la península.
Está a cuatro horas, se habla español, y sin embargo no se parece a nada de lo que habéis jugado. Volcán, lava negra junto a la calle, viento atlántico de verdad. En noviembre se juega en manga corta. Es un destino nuevo con riesgo casi cero, y eso para un primer cambio vale oro.
El salto largo que lleva años pendiente
En casi todos los grupos veteranos hay un viaje que sale en la sobremesa desde hace tiempo. Muchas veces es el Caribe.
Si es vuestro caso, Casa de Campo es el sitio donde ese salto se da bien. Teeth of the Dog, siete hoyos pegados al mar, y un resort pensado para que el grupo no tenga que coger un coche en toda la semana. Lo contamos en detalle en Teeth of the Dog para grupos.
El que nadie del grupo ha pisado
Y luego está el destino que te convierte en el que abrió la puerta.
Panamá es uno. Casi nadie lo tiene en el radar como viaje de golf, y precisamente por eso el que lo propone vuelve con la mejor historia. Te lo explicamos en el viaje de golf a Buenaventura.
Irlanda es otro, para el grupo que ya ha hecho Escocia y se quedó con ganas de más links. Viento, dunas, pubs y un ritmo de viaje que se entiende enseguida. Lo tenemos entre los destinos que montamos a medida.
El campo pequeño acaba siendo la historia
Hay algo que vemos una y otra vez cuando los grupos vuelven.
No cuentan primero el campo estrella. Cuentan el recorrido pequeño que jugaron el tercer día casi sin darle importancia, el hoyo que nadie conocía, el bar del club donde les pusieron la mejor cerveza del viaje.
Para un grupo veterano eso es una buena noticia. El destino nuevo no tiene que ser el más famoso. Tiene que tener sitio para una sorpresa, y eso lo da un buen orden de campos más que un nombre en el cartel.
Lo que conviene tener resuelto antes de proponerlo
Cuando lances el destino nuevo en el grupo, van a llegar cuatro preguntas. Siempre las mismas.
Cuánto sale por persona. Cómo se llega. A cuánto está el hotel del campo. Y qué hace el que no juega.
Si esa misma noche tienes las cuatro respuestas, el grupo dice que sí. Si no las tienes, el viaje nuevo se queda en «ya lo miramos» y al final se repite el de siempre.
La primera la desglosamos en cuánto cuesta un viaje de golf en grupo. La última, en qué hacer con la pareja que no juega. Y si en el grupo hay hándicaps muy distintos, también lo hemos tratado en grupos con distintos niveles.
Tú propones, nosotros nos encargamos del resto
Lo bonito de un grupo con historia es que ya sabe quién es. Sabe a qué hora le gusta salir, cuánto quiere jugar y qué noche se alarga.
Con eso nos basta. Nos cuentas dónde habéis estado, cuántos sois y qué os apetece estrenar, y te devolvemos una propuesta con un precio por persona que puedes pegar en el grupo tal cual.
Si preferís una salida con fecha cerrada, están en los viajes en grupo del año. Y si queréis algo solo vuestro, lo montamos a medida.
Contadnos dónde habéis estado
Con los destinos que ya habéis jugado y cuántos sois, os proponemos el siguiente. Uno que nadie del grupo tenga todavía en la lista.
Quiero una propuesta para mi grupo